Diagnóstico y adopción
Antes de tocar nada: qué procesos duelen, qué datos existen de verdad y si Business Central es la respuesta. A veces no lo es, y decirlo a tiempo sale mucho más barato que descubrirlo en el mes seis.
Implantamos Microsoft Dynamics 365 Business Central por hitos, lo conectamos con Power BI y le ponemos un copiloto encima. Todo dentro del mismo sitio donde ya trabaja: Microsoft.
Una implantación de ERP no falla el día que se enciende: falla seis meses después, cuando ya nadie sabe por qué se configuró así. Documentamos las decisiones, no solo el resultado.
Antes de tocar nada: qué procesos duelen, qué datos existen de verdad y si Business Central es la respuesta. A veces no lo es, y decirlo a tiempo sale mucho más barato que descubrirlo en el mes seis.
Nada de un arranque único a doce meses vista. Se entrega por bloques que funcionan solos, con un cierre contable real en cada uno. Si algo va mal, se ve en la semana tres y no en el cierre de año.
Excel, software contable heredado, un ERP que nadie mantiene o las tres cosas a la vez. Lo difícil nunca es mover los datos: es decidir cuáles eran ciertos y quién responde por los maestros.
Lo que el ERP no hace y hoy hace una persona a mano: aprobaciones, conciliaciones, avisos, cargas repetidas. Es donde antes se compraban desarrollos a medida que luego nadie podía tocar.
Portales, CRM, facturación electrónica, plataformas SaaS propias. Un ERP que no habla con el resto obliga a teclear dos veces, y donde se teclea dos veces siempre acaba habiendo dos verdades.
Business Central guarda el dato; la pregunta de dirección rara vez se responde desde dentro del ERP. Margen por proyecto, por servicio, por vertical, sin exportar a una hoja de cálculo.
Preguntarle al sistema en lugar de buscar el menú. Un agente entrenado sobre los datos de la operación contesta a quién le debemos, qué proyecto se está pasando de horas y dónde quedó aquella factura.
No vamos a decirle que llevamos años implantando ERP. Lo que estamos haciendo es configurar Business Central para Bitsideas —dos entidades, tres monedas, proyectos por rol, el cierre de verdad— y publicar lo que aprendemos por el camino. Cuando termine, lo sabrá por estas mismas notas.
Lo primero es decidir qué entidad factura. Tenemos una LLC en Florida y operación en Colombia; eso decide la moneda local, el cierre y la mitad de la configuración. Empezar por las cuentas y descubrirlo después significa rehacer.
Es el salario con prestaciones, más el tiempo que nadie factura —formación, propuestas, vacaciones—, más la estructura. Con el salario pelado, todos los proyectos parecen rentables mientras la empresa pierde dinero.
Business Central deja dos. Nosotros clasificamos por servicio y por vertical, y las dos las queremos en todos los informes. Esa clase de decisión se congela con el primer asiento.
Si se descuenta primero, el colchón de riesgo se descuenta con todo lo demás y deja de ser un colchón. Parece un detalle de orden y es la diferencia entre cerrar con margen o cerrar a coste.
Estas notas se actualizan a medida que avanzamos. Si está evaluando Business Central para su empresa, le sirven más que un folleto.
Cuéntenos qué usa hoy y qué le duele. En 20 minutos le decimos si Business Central es la respuesta — y si no lo es, también.