Primero medimos el proceso
Cuántas veces al mes ocurre, cuánto tarda y quién lo hace. Sin eso no se sabe si automatizarlo vale la pena, y hay procesos que salen más baratos como están.
Aprobaciones por correo, datos que se copian de un sistema a otro, informes que alguien arma cada lunes. Automatizamos lo repetitivo y dejamos a la gente en lo que exige criterio.
Cuántas veces al mes ocurre, cuánto tarda y quién lo hace. Sin eso no se sabe si automatizarlo vale la pena, y hay procesos que salen más baratos como están.
Aprobaciones, notificaciones, altas y bajas, generación de documentos. Con la lógica a la vista y no enterrada en un script que solo entiende quien lo escribió.
Power Apps para que el dato entre donde se genera: la planta, la obra, la visita. Con foto, ubicación y funcionando sin cobertura si hace falta.
El ERP con el CRM, el portal con la facturación, el Excel del área con el sistema central. Donde hoy alguien teclea dos veces, siempre acaba habiendo dos verdades.
Un flujo que se rompe en silencio es peor que no tenerlo: nadie se entera hasta que falta el dato. Todo lo que entregamos avisa a un responsable cuando algo no sale.
Todo lo que verá abajo lo usamos en proyectos reales. Si algo no está en la lista, se lo decimos antes de empezar y no después.
Un macro vive en un fichero, en un equipo y con una persona. Estos flujos viven en la nube de su organización, con permisos, historial de ejecución y aviso cuando fallan. La diferencia se nota el día que esa persona no está.
Lo medimos antes: veces al mes por minutos por coste hora. Si el número no justifica el trabajo, se lo decimos y no lo hacemos. Los casos que sí salen suelen estar entre 20 y 200 horas al mes liberadas, y casi nunca es el proceso que la gente creía.
Depende de si basta con los conectores estándar de Microsoft 365 o hace falta Power Platform Premium para conectores como SQL o personalizados. Se lo decimos con el número exacto de usuarios antes de empezar.
Por eso se construye con la lógica visible y documentada, y por eso formamos a alguien de su equipo mientras se construye. Los cambios pequeños debería poder hacerlos usted.
Sí, con RPA de escritorio, que actúa como lo haría una persona sobre la pantalla. Es la última opción, no la primera: es más frágil y se rompe si la aplicación cambia. Pero para un sistema heredado que nadie va a tocar, funciona.
Veinte minutos bastan para saber si hay proyecto. Si no lo hay, se lo decimos de frente.